Por Daniel Casas

En este febrero, mientras prepara sus baterías para un marzo que se prevé complejo puertas adentro, el gobierno de Mauricio Macri realizará sucesivas visitas a Brasil y España con el objetivo reposicionar al país en los mercados internacionales en mundo que está cambiando las variables económicas a paso acelerado.

Macri necesita con urgencia que ingresen capitales productivos. Por eso el martes de esta semana, mientras esta edición de Ideas & Protagonistas sube a la web, Macri realiza una visita oficial a su par de Brasi, Michel Temer, con los objetivos centrales de reacomodar las desaveniencias bilaterales y de volver a acomodar al devaluado Mercosur en la condición de bloque comercial con que se creó hace 25 años y mejorar la relación comercial con otros mercados, en particular con Europa, con la que trabaja en un Tratado de Libre Comercio (TLC) desde el año 2000.

Ninguna de las dos serán tareas sencilas porque, más allá de la confluencia de ideas que el mandatario argentino tiene con Temer, al menos en el plano comercial, en las últimas dos décadas los intereses de ambas naciones tuvieron más roces que complementariedad económica.

Y, por otra parte, la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de retirar a su país de la entente comercial que se conoce como la Alianza del Pacífico, ha pueso dentro de una nebulosa a ese objetivo, que estaba en la mira de los países del Mercosur, ya que tanto Uruguay como Paraguay vienen desde hace tiempo remando en esa dirección. La excepción es Venezuela, cuya permanencia en el bloque es un enigma.

Luego de este encuentro Macri viajará a España, del 21 al 24 de febrero, según la agenda sobre la que aún se trabaja, donde tiene previstos encuentros con su par español, Mariano Rajoy, y con empresarios a los aspira a tentar para invertir en la Argentina y, como interés regional, abonar las negociaciones comerciales con la Unión Europea para firmar un tratado de bloque a bloque.

Un dato a destacar es que durante los más de 15 años que lleva la negociación de un TLC la falta de acuerdo tiene que ver más con cuestiones proteccionistas de Europa, por ejemplo con los commodities que puede exportar el Mercosur, que con las confrontaciones ideológicas que podían esbozar en sus discursos los ex presidentes Luiz Lula da Silva, que siempre fue un pragmático, o Cristina Kirchner. Pero algunas cosas parecen haber cambiado, sea por el efecto Trump o también por la posibilidad de que el cambio de signo político de los países del sudamericanos puedan derivar en aperturas hacia otros mercados.

Hay algunas señales interesantes a tener en cuenta. Podemos, la fuerza política de izquierdas surgida de la crisis política española que luego de amenazar con poner en jaque a los partidos tradicionales de España quedó relegada a un cuarto puesto, ha intentado poner en tela de juicio a los gobiernos de los principales socios del Mercosur, Brasil y Argentina.

En el caso de Brasil, la fuerza de la izquierda española -que tiene buenos vínculos con Venezuela y con el Partido de los Trabajadores (PT) brasileño y con el kirchnerismo en Argentina- directamente cuestionó la legitimidad del gobierno de Temer, quien llegó al poder tras el juicio político y destitución de Dilma Rousseff.

En el caso de Argentina Podemos criticó a través del eurodiputado Xabier Benito, que la UE negocie un acuerdo comercial con el gobierno de Macri mientras permanece detenida la dirigente social jujeña Milagro Sala.

“Como ha señalado Naciones Unidas, el arresto de Sala es una detención arbitraria, lo que viola la Carta Universal de los Derechos Humanos”, destacó Benito.

Ambos cuestionamientos fueron presentados por el eurodiputado de Podemos a la representante de la UE para la Política Exterior, Federica Mogherini, pero no han tenido respuestas favorables.

Por otra parte, el eurodiputado, que también es vicepresidente de la delegación del Parlamento Europeo para las relaciones con el Mercosur, ha planteado que el TLC que el bloque sudamericano está negociando con la UE se está dando en una fase de “desigualdad” en favor de los países del viejo contienente.

Según el parlamentario europeo, este tipo de acuerdo fortalecería la tendencia de los países del Mercosur de centrar sus exportaciones en la exportación de productos agrícolas, “que en una balanza comercial, frente a la importación de productos tecnológicos e industriales, supondría una pérdida”.

Nada de esto hizo mella en el Parlamento Europeo, que en su respuesta ratificó la competencia del sistema judicial argentino y la doctrina no interferencia en asuntos internos de otros estados. “Incumbe al sistema judicial argentino aplicar la legislación de conformidad con las normas nacionales e internacionales”, sostuvo el texto.

En otras palabras, la conducción del parlamento continental le dijo a Podemos, y a sus aliados para este reclamo de los partidos verdes nórdicos, que de lo que se trata esta entente es de negocios, no de ideologías. O en todo caso, que los países de Europa bastante tienen con sus propios problemas políticos y económicos como para preocuparse de los gobiernos de sudamérica. Como decía una antigua copla española, “poderoso caballero es don Dinero”.

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