irizar

Por Daniel Casas

A 9 años del incendio que lo destruyó casi por completo, el rompehielos Ara Almirante Irizar está en condiciones de comenzar a navegar para probar si las reparaciones tantas veces postergadas fueron bien hechas. No puede hacerlo solo, necesita que otro buque vaya rompiendo el hielo delante y esté en condiciones de rescatarlo si fallara, para evitar que el hielo del Atlántico Sur, donde se harían las prubas, lo rodee y termine por hundirlo.

Pero por si no alcanzara esta situación para tomarla como una metáfora del estado en que se encuentra el Estado, valga el juego de palabras, para poder asumir ese enorme riesgo primero hay que conseguir cerrar un acuerdo internacional para contratar a un rompehielos que pueda aprovisional a las estratégicas bases de la Antártida Argentina, y luego dragar el río frente al astillero estatal Tandanor porque en los años que insmuió la reparación los sedimentos del Río de la Plata taparon el canal y sin que las dragas lo profundicen es imposible que pueda navegar un buque de gran calado como el Irizar, que tiene una quilla de 7,5 metros.

Según un funcionario del Ministerio de Defensa consultado por Ideas & Protagonistas, luego de varias postergaciones, finalmente esta semana comenzarían las dragas a abrir el canal que le permita al buque salir de la Isla Demarchi, aquella a la que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner quería transformar en un fastuoso Polo Audiovisual, adonde el limo del río y de la administración pública lo tienen varado.

El gobierno argentino declaró desierta la licitación para contratar el rompehielos que lidere este verano la campaña antártica y acompañe al Irizar. Ninguna de las empresas cumplió con los requisitos, en particular con el tope de 20 millones de dólares que se pusieron para esa licitación, por lo que caído el paso de la licitación y urgido porque a mas tardar antes de mediados de diciembre esa nave tiene que comenzar a cargar el aprovisionamiento para llevar a las bases antárticas, se está negociando una contratación directa, mediante un contrato gobierno a gobierno.

El último alquiler pactado por el gobierno anterior ascendía a 25 millones de dólares. El tope de 20 millones que puso la actual administración tiene su correlato en el costo del aprovisionamiento dee alimentos y combustible para los 250 militares y científicos que habitan las bases argentinas en la Antártida.

De las últimas ocho licitaciones para cotratar un rompehielos que reemplazara al Irizar, siete fueron adjudicadas al buque ruso Vasily Golovnin, que en más de un caso fue el único oferente en las licitaciones que se armaron durante la anterior administración. La campaña que falta fue ganada por la empresa Transport & Services SA. El mercado de oferentes para este tipo de servicios tan específicos no es tan amplio, pero apareció un nuevo jugador en escena, que es el gobierno de Finlandia.
La visita del presidente finlandés, Sauli Niinistö, pasó caso desapercibida entre el gamour de la visita de la reina Máxima de Holanda, que concentró la atención de la prensa, y los preparativos de la visita del presidente Mauricio Macri al papa Francisco. Pero el paso del mandatario nórdico por el despacho presidencial tenía una importancia que tal vez sea vital para que la campaña antártica no fracase, lo que en los hechos singnificaría que terminaría por salir mucho más caro mantener en funcionamiento las bases antárticas.

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