Por Aníbal Gutiérrez

La semana pasada asistí, en la Universidad de la Defensa Nacional en Buenos Aires, a una conferencia que brindó la Directora General del Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales y Ex Secretaria de Estado de Clima y Medio Ambiente de España, Teresa Ribera. En esa charla que tuvo con un grupo de expertos en la materia, la experta mundial sostuvo que la temática del cambio climático global debía ser encarada inevitablemente de manera interdisciplinaria ya que, cada vez más, se vinculaba con aspectos muy distintos de la política mundial.

Habitualmente esos aspectos son la economía, los procesos de negociación e integración internacional y los sociales, pero cada vez más toma importancia el de la seguridad.

En esa línea el Presidente de los Estados Unidos firmó, también la semana pasada, un memorándum que le ordena a todas las agencias federales de ese país ponderar el impacto del cambio climático cuando desarrollen políticas de seguridad nacional.

El informe, emitido por la oficina del Director de Inteligencia Nacional, sostiene que el cambio climático representará un problema significativo para la seguridad en los próximos dos decenios al incrementar las tensiones políticas y sociales, amenazar la estabilidad de algunos países y aumentar los riesgos de la salud. Sostiene también, un creciente riesgo de conflictos debido a disputas sobre agua y un aumento de la migración lo que puede provocar que se exacerben tensiones políticas y sociales.

También se considera al cambio climático como un multiplicador de amenazas ya que en zonas consideradas más vulnerables, tienen menos recursos y políticamente inestables, puede acelerarlas o agravar las preexistentes.

A lo anterior debe agregársele que el riesgo, así como la responsabilidad respecto del cambio climático, es asimétrico. Lo sufren los países más pobres del planeta, que a su vez son los que menos acciones desarrollan para provocarlo.

Chris Huhne, periodista que ejerció el cargo de Secretario de Estado de Energía y Cambio Climático del Reino Unido hasta hace poco tiempo, sostiene que cuando Greenpace y la Casa Blanca están de acuerdo es porque estamos ante un problema grave.

El aumento de 4 grados centígrados en las temperaturas medias globales impactará directamente en la producción de alimentos, en la disponibilidad del agua y en la generación de energía.

El cambio climático y su impacto en la seguridad dejo de ser un tema de análisis y discusión de los laboratorios políticos, y se convirtió en una realidad de la que deben ocuparse quienes ejercen la responsabilidad de generar y ejecutar políticas públicas en la materia.

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