Por Daniel Casas

Tal vez les haya sucedido a los polacos con Karol Wojtyla, que algo tuvo que ver con el ascenso político de Lech Walesa, pero desde la perspectiva de esta experiencia inédita que está haciendo la Argentina con el papado de Jorge Bergoglio da la impresión de que al menos dos personas habitan en el cuerpo del papa Francisco.

Uno, Francisco, es el jefe de la Iglesia Católica, que impulsa algunos cambios inéditos en la estructura vaticana y desarrolla una tarea pastoral universal, como en la reciente visita a Armenia, o se ubica como puente en las negociaciones entre Estados Unidos y Cuba.

Francisco habla con los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, y de Cuba, Raúl Castro, aboga por la reconciliación entre Armenia y Turquía y, entre otras cosas, fustiga con palabras y actos a los curas pedófilos que protegieron sus antecesores en el trono de Pedro.

El otro, Bergoglio o simplemente Pancho, como se lo llama confianzudamente en Argentina, es el cura franciscano, con resabios de su paso por el peronismo, que juega en la política local como si fuese Bergoglio, pero sin sacarse nunca la camiseta de Francisco.

Este es el que recibe sonriente a Milagro Sala y Hebe de Bonafini, acompañada por la esposa de Guillermo Moreno, y sonrie para la foto como no lo hizo cuando recibió al presidente Mauricio Macri en la fugaz audiencia de fines de febrero.

Y es, a la vez, el que luego de auspiciar enfáticamente a la Fundación Pontificia Scholas Occurrentes la desautoriza en público y le manda mensajes no tal velados para mostrar su enojo, que hacen las delicias de las intrigas vaticanas.
Para cada acción el Papa, o Bergoglio, utiliza distintas formas de comunicación.

Harto conocido es que el Papa ordenó a los directores de Scholas, José María del Corral, el arzobispo Marcelo Sánchez Sorondo y Enrique Palmeyro, que no acepten la donación que le concedió por decreto el gobierno de Macri y que luego hizo pública una carta donde, en un tono casi paternal, les pega un reto que anticipa que la ONG ya no cuenta con su bendición.

Ese cambio, que tal vez obedezca a razones que aún están fuera del alcance de los legos, se confirmó el vienes 24 de junio con el anuncio formal del la suspension del Partido por la Paz, que se iba a jugar el 10 de julio en el Estadio Único de La Plata, a unos 60 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires.

Un día antes el diario Vaticano Insider pulbicó un estracto de la carta que Francisco les envió a los directivos de Scholas Occurrentes, en la que les advierte a Del Corral y Palmeyro, más que a Sánchez Sorondo, que teme “como padre y como hermano” que “ustedes comiencen a resbalar en el camino hacia la corrupción”.

Luego de que trascendieran estos fragmentos el Vaticano hizo pública la carta completa que el Papa le envió a la ONG, que tiene un tono más armonioso, más fraternal. Casi se podría decir que lo que publicaron los periodistas Andrés Beltramo Alvarez y Andrea Tornielli en el Vaticano Isider fue una síntesis capciosa, pero no todo es lo que parece.
Tornielli es un periodista vaticanólogo que ha escrito varios libros sobre Francisco y su papado y tiene trato frecuente con el pontífice, lo que haría casi impensado que se lance a interpretar maliciosamente una esquela del Papa sin la anuencia de éste, según especulan en torno al Vaticano.

Más bien se podría decir que en esa nota el periodista ofició de portavoz del obispo de Roma, quien suele manejarse no sólo con voceros oficiales.

Otra periodista de trato frecuente con el Papa es la argentina Alicia Barrios, dueña de una peculiar personalidad, quien el último fin de semana publicó en el diario Crónica una nota en la que da cuenta del enojo de Bergoglio con los directivos de la ONG y permite deducir que algo está pronto a cambiar en esa fundación.

Fuentes vaticanas afirman que el enojo del Papa con Scholas se debe a que con las maniobras para obtener financiación que encararon los directivos lo dejan mal parado frente al complicado entramado de poder que se mueve en el Vaticano.
Antes del Congreso Mundical de Scholas, en mayo, y de que se conocieran estos inconvenientes, Francisco les otorgó el tercer piso de un edificio que el Vaticano posee fuera de sus muros, en la Plaza San Calisto, en barrio Trastevere, para que sea su sede en Roma, luego de que en 2015 se les concediera el estatus de Fundación Pontificia. Ese piso era codiciado por una decena de organizaciones vaticanas y por varios cardenales, la decisión de privilegiar a Scholas fue una apuesta fuerte del Papa, que luego se sintió defraudado.

Pero la vocería oficiosa de Tornielli no es la única. En su relación con la Argentina, tanto con la Iglesia como con el gobierno y los partidos políticos, el Papa recurre a distintos mensajeros. Puede ser su amigo el legislador porteño Gustavo Vera, fundador de la ONG La Alameda, lo que incomoda a la curia local, puede ser alguno de sus seguidores en la Iglesia argentina o puede ser por medio de un canal institucional del Vaticano, que se comunica con el Episcopado Argentino o con la Secretaría de Culto. En cada caso, el canal elegido incomoda a unos y desorienta a la mayoría.

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