Por Aníbal Gutiérrez

Hace un par de semanas sostuve, en este mismo espacio, que en la Argentina algunos habían perdido la vergüenza. Resulta difícil encontrar lo más nocivo de esta última década en la que un relato construido por algunos, y repetido por muchos, intentó ganarle a la realidad. Tal vez más que de una cuestión de decoro, de lo que se trata es de ausencia de honestidad intelectual.

Hace solo un par de días el doctor en Matemáticas Adrián Paenza inició un nuevo ciclo de su programa de TV con un contradictorio monólogo acerca de su realidad nacional.

Antes que nada es importante aclarar algunas cosas. Adrián Paenza es un gran divulgador de la ciencia. Concentra dos virtudes que habitualmente no se encuentran juntas: es profundo y didáctico cuando habla sobre su especialidad. También debe aclararse que su programa de televisión es emitido, desde hace 14 años, por el canal público.

A pesar de esto, inició su monólogo aclarando que no quería realizar este año su programa porque no deseaba trabajar para el actual gobierno argentino. Además, habló de la maravillosa realidad que vivía la ciencia en la Argentina hasta fines del año pasado y lo terrible que era en la actualidad. También hizo mención a los términos “década”, “soberanía”, “control” e “inclusión”.

Llama la atención la falta de rigurosidad que Paenza muestra en este pobre análisis con el que decidió comenzar su ciclo televisivo, si hasta su propio productor debió corregirlo y aclarar que las autoridades del canal, surgidas de la nueva conducción del país, les brindaron un espacio de absoluta libertad para realizar su programa.

Además, Paenza habla de la ciencia de este país como si nada digno hubiera existido antes de mayo de 2003. Dice: “Tengo más de 60 años y nunca creí que viviría lo que viví en la última década”, olvidándose de que la Argentina, y especialmente la universidad pública, fue generadora de una gran cantidad de investigadores en diversas ramas del conocimiento.

Lo que también llama la atención es la ausencia de pronunciamientos similares en el pasado. Es como si nunca le hubiera preocupado la realidad del país. Como si no hubieran existido la corrupción, los bajos sueldos docentes, la falta de inversión en infraestructura básica, el crecimiento de la presencia del narcotrafico, el aumento de la pobreza, la destrucción de las economías regionales, las vergonzosas prebendas dadas a multinacionales mineras y tantas otras cosas que mal han funcionado en el país.

También llamó la atención la presentación de una tribuna de científicos que “controlarían” la gestión del ministro del área, algo impensado hasta hace unos meses en los que nadie osaba dirigirse de esa manera a un funcionario público.

Es bueno que Paenza siga en la TV Pública, es bueno que siga dando a conocer de manera didáctica la matemática, y también es bueno que tenga la libertad de decir lo que piensa acerca de lo que en el país sucede.

De eso se trata la democracia. Y parece que de eso sí tiene bastante que aprender.

 

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