Por Alejandro J. Lomuto

Matemático con posgrados en economía y administración de empresas, Miguel Henrique Otero es, ante todo, periodista. Es presidente editor de El Nacional, de Caracas, uno de los diarios más demandados de Venezuela, que, sin embargo, apenas puede imprimir pocos ejemplares de muy pocas páginas porque el gobierno le retacea el papel. Vive en España hace más de un año, desde que el número dos del chavismo, Diosdado Cabello, lo querelló por supuesta difamación y el presidente Nicolás Maduro lo acusa de conspirar contra él y de traición por la patria. La semana pasada, Otero estuvo en Buenos Aires y participó de un conversatorio sobre “República y libertad de expresión en Venezuela”, que organizó el Centro de Estudios y Observatorio de Políticas Públicas (CEO) y tuve el honor de moderar. A continuación, una síntesis del testimonio que dio en esa mesa:

  • “La popularidad de Maduro no llega a 15 por ciento, sin contar el millón y medio de venezolanos que no salen en las encuestas porque viven fuera del país. En cualquier circunstancia en que se haga un referendo revocatorio, lo tiene perdido. Eso es una dictadura, es un régimen que no respeta la separación de poderes, que está irrespetando una Asamblea Nacional [parlamento] electa, y todo eso configura un camino con muchos obstáculos para llegar a realizar ese referendo revocatorio, que es la única salida constitucional que hay en estos momentos. Hay unidad de la oposición. Está tomando una sola salida, tiene muchos obstáculos y si logra que el referendo se haga a tiempo, las probabilidades están absolutamente a favor.”
  • “Venezuela es un país presidencialista. A pesar de que Maduro no tiene un liderazgo de las características del que tenía [su antecesor, Hugo] Chávez, él es el líder del gobierno. Inclusive le ha quitado poder a Cabello, que parecía que estaba carcomiéndole los pies y ya no tiene cargos importantes. El gobierno tiene una unidad en torno de Maduro. No hay fisuras, y si las hay, las solucionan. Como en el Partido Comunista de la Unión Soviética o en el Partido Comunista Cubano, en que a los disidentes los fusilaban. Aquí no los fusilan, pero los apartan y empiezan a protestar por allá, pero hasta ahí llega la cosa.”
  • “Los grandes canales de televisión siguen siendo de sus dueños anteriores. Lo que pasa es que se autocensuran. A Globovisión lo compró un grupo cercano al chavismo pero ahora se ha convertido en una ventana que el gobierno ataca muy fuertemente porque está publicando las discusiones en la Asamblea y le hizo entrevistas hasta a [el ex presidente colombiano, Andrés] Pastrana. En cuanto a RCTV, el canal más emblemático, la Corte Interamericana de Derechos Humanos sentenció que el gobierno debe devolverle todos sus equipos y su señal. Cualquier gobierno que venga y que respete a la Corte IDH le va a devolver sus cosas.”
  • “Los diarios El Universal y Notitarde fueron comprados con dineros públicos, utilizando la estructura financiera de alguien que se prestó para eso. Los pagaron con una operación cambiaria y la utilidad para el dueño fue el diferencial entre el tipo de cambio oficial y el paralelo. Eso es fraudulento porque los compraron con dinero de todos los venezolanos. Ahí sí va a haber problemas para los que vendieron y para los que compraron, porque esos periódicos están a nombre de ‘alguien’. El diario ABC, de España, hizo una investigación sobre El Universal y descubrió que lo había comprado una empresa que está radicada en una calle de Madrid, en un segundo piso y lo único que tiene es una secretaria. Y cuando averiguó un poco más, resulta que esa empresa pertenece a una off shore que está en Singapur. Ahí se quedó la investigación, ni siquiera se pudo llegar al final del camino. ¿Quiénes son los dueños actuales de El Universal? Nadie lo sabe. Nadie dice: ‘Yo soy el dueño de este periódico’.”
  • “La estructura accionaria de los medios en Venezuela es diferente del resto del continente. Las empresas televisivas eran empresas familiares de propietarios que no tenían sino su planta de televisión. Los circuitos de radio, igual: eran de empresas familiares que tenían solamente circuitos de radio, no tenían televisión ni prensa. Y los periódicos somos empresas familiares que no teníamos ni radio ni televisión. Esta gente no ha podido desmantelar eso todavía. Lo hizo con algunos periódicos, comprándolos, pero no ha podido. Entonces, la recuperación de ese esquema con nuevo gobierno hoy no es tan difícil. Dentro de tres años no sé. Capaz que dentro de tres años desaparecieron todos.”
  • “En Venezuela hay un mundo de gente criticando todo el día. El adoctrinamiento es relativo. Ellos tratan de cambiar los libros de texto y adoctrinar a los maestros, pero no es tan sencillo ni tan rápido. Tienen que pasar más generaciones. Y es un país que tiene la influencia de la globalización y las redes sociales, donde todos están enterados de todo. Lo de los narcosobrinos [dos sobrinos de la primera dama, Cilia Flores, están presos y procesados en Nueva York tras ser detenidos por la DEA en Haití, en noviembre pasado, y acusados de querer traficar 800 kilos de cocaína] no salió en ningún medio, salvo en El Nacional, pero no hay venezolano que no sepa que hay unos narcosobrinos presos allá en Estados Unidos. Ya no es como era en Corea del Norte, que bloqueaba la información y nadie se enteraba, o en Cuba, que ya no puede bloquearla tanto. Hoy en día el mundo es muy globalizado en ese sentido.”
  • “Los tiranos no pueden con las redes sociales. Es imposible. Ahí Chávez cometió un error. Él vio que las redes sociales se venían encima y decidió ser un actor importante en ellas, tener cuentas en Twitter y Facebook, y poner a toda la militancia a actuar en las redes sociales. Lo que hicieron fue hacer crecer las redes sociales en Venezuela y ellos no pudieron hacer nada. Las redes sociales son absolutamente poderosas. Twitter en Venezuela es poderosísimo. Todos los periodistas tienen el Twitter abierto. Yo tengo 1,5 millón de seguidores. Pongo algo y al menos a 500.000 les llega. Es un alcance mucho más directo que el del periódico. Hace algunos años, el entonces gobernador del estado Zulia, Pablo Pérez, me llamó un 4 de julio y me dijo: ‘Mira, tengo un problema. Mañana, 5 de julio, Día de la Independencia, tengo que dar mi discurso en la plaza Bolívar [de Maracaibo] pero está lleno de efectivos de la Guardia Nacional, que también quieren hacer un acto allí. Ayúdame con los medios.’ Yo puse un tuit y me olvidé. A los diez minutos me llamó de nuevo Pérez. ‘¿Qué hiciste? Me llamó el ministro de la Defensa, los de la Guardia Nacional movieron todas las tanquetas y se fueron.’ Después me fijé y ese tuit había tenidos 2.000 retuits. Ese tuit solo movió las tanquetas.”
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