Por Alejandro J. Lomuto

El expresidente chileno Ricardo Lagos pasó fugazmente por Buenos Aires la semana pasada y asistió a la inauguración de una exposición en la sede de la Embajada de Chile. Fui el único periodista presente esa noche y, aunque no estaba previsto que diera entrevistas, tuvo la generosidad de charlar unos minutos conmigo. La conversación completa fue la siguiente:

Estamos leyendo y escuchando mucho últimamente que América latina vive un fin de ciclo, pero para caracterizarlo solo se pone énfasis en el fin de algunos gobiernos populistas. Creo que hay otros ingredientes, como la caída de los precios internacionales de las materias primas, el acuerdo de paz en Colombia y el descongelamiento de la relación entre Cuba y Estados Unidos. ¿Está de acuerdo con que hay un fin de ciclo? Y si lo está, ¿cómo imagina el ciclo que viene?

Creo que el fin de ciclo tiene que ver no solo con América latina. Hay un fin de ciclo epocal respecto de lo que viene hacia adelante a partir de las nuevas tecnologías. ¿Por qué? Porque eso tiene consecuencias políticas: la ciudadanía está más instruida, sabe más, pero exige ser considerada a través de las redes, y falta en consecuencia pensar cuáles van a ser las instituciones políticas futuras que le van a permitir tener un grado mayor de participación de la ciudadanía, y tomando los resguardos para que no sean gobiernos en los que se acaba la representatividad. Ese es un cambio que en América latina se da muy fuerte. Si usted está en un país como Brasil, donde salen 40 millones de personas de la pobreza, esa sí que es una sociedad distinta, ¿verdad? Esos 40 millones ahora demandan, tienen la sensación de “esto lo logré yo y por lo tanto exijo”, y los gobiernos se dan cuenta de que era más fácil bajar la pobreza que satisfacer las demandas de los que dejaron de ser pobres. Entonces, ahí tiene un tema y sí que es grande. Y no se lo resuelve con una varita mágica.

 

¿De alguna manera seguimos teniendo un problema grande de calidad institucional?

Pero eso no es solo en América latina. Dígame usted qué va a pasar en Europa, qué va a pasar en el resto del mundo. ¿Esa calidad institucional le explica o no le explica el fenómeno de un señor Trump? Entonces, seamos modestos en un sentido: no es exclusivo nuestro. No quiero decir que mal de muchos, consuelo de tontos. Pero digamos también que esto tiene que ver con que antes hemos hecho cosas bien, como es reducir pobreza. Crecimos. Me dirán que exclusivamente a base de materias primas, pero crecimos. Segundo, es una región más segura de sí misma. Usted mismo lo dijo: se va a hacer la paz en Colombia. Oiga, en otros países tuvo que llegar Estados Unidos para instalar la paz, por ejemplo en Europa. Entonces, ¿qué significa eso? Tercero, también esta visita de [el presidente de Estados Unidos, Barack] Obama es un reconocimiento a cosas. Por una parte lo de Cuba, que es obvio, pero también a un país que es más seguro de sí mismo en América latina. Entonces, es un proceso de ajuste. También está el tema de la corrupción, que es un tema de política y dinero. Son muchos factores. Yo escribí y le hablaba a usted de un cambio epocal. ¿Usted se da cuenta de que ya no se venden enciclopedias ni diccionarios? O sea: las nuevas tecnologías. De repente, bienes y servicios que hasta ayer se ofrecían ahora ya no son ofrecidos ni por el Estado ni por el mercado porque son bienes comunes que están a disposición de todos. Hoy día hay 100.000 alumnos que están estudiando en Harvard y en el MIT [Instituto Tecnológico de Massachusetts] y nunca han estado en el campus de Harvard o en el del MIT porque lo hacen on line. Nos cuesta imaginar eso. Entonces, uno dice: bueno, ¿cómo procesamos eso?

 

Le mencionaba antes las restricciones por la caída de los precios internacionales de las materias primas. Y ya que hablamos de las nuevas tecnologías, el domingo pasado el diario La Nación publicó una nota basada en un informe del Banco Mundial según el cual, al menos en la Argentina, la robotización puede reemplazar hasta más de 60 por ciento de los puestos de trabajo a corto plazo. ¿Cómo afrontamos esos dos factores?

Yo soy de la época en que se trabajaba el día sábado en mi país y los bancos abrían el día sábado. Hace ya mucho tiempo que nadie trabaja el día sábado y ya muchos el día viernes, después del almuerzo, no estoy seguro de que vuelvan a trabajar. Lo que le quiero decir es que usted va a tener dos fenómenos: probablemente el acortamiento de la jornada de trabajo y probablemente, porque que el ser humano va a vivir más, se va a alargar el período en que usted trabaja. Esas dos variables se van a juntar con aquella cosa un poquito catastrófica de los robots. Pero también puede ver la parte positiva: un médico cirujano trabaja en cuatro operaciones simultáneas viendo cómo hacen las operaciones cuatro robots, al menos para determinadas intervenciones quirúrgicas. Entonces, va a bajar el costo de las operaciones cuando las hagan los robots.

 

 

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